

Mª Teresa Estellés es Logopeda, DUE, directora de Centros Ortofón, especializados en Logopedia, Psicología Clínica y Psicopedagogía, y cofundadora de la Asociación de Logopedas de España.
Persona activa, gran emprendedora y reconocida profesional, en 1971 funda el primer centro Ortofón en la ciudad de Valencia, veterana clínica de prestigio que muy pronto amplió sus servicios a través de la creación de delegaciones en diferentes puntos de la Comunidad Valenciana.

Siguiendo con su ánimo emprendedor, en 1995 pone en marcha, en calidad de cofundadora, la Asociación de Logopedas de España, entidad de ámbito nacional y de carácter profesional que ha presidido durante 20 años. Ha sido la primera decana del Colegio de Logopedas de la Comunidad Valenciana, cargo que ocupó durante diez años.
Como docente ha impartido cursos especializados (oratoria, voz profesional, comunicación, etc.) en diferentes universidades e instituciones.
Desde el ámbito psicopedagógico la actividad es muy interesante para potenciar la creatividad en la expresión plástica, pues los niños trabajan la orientación espacial y afianzan su motricidad fina. Es un ejercicio lúdico que va más allá de la diversión, por lo que potenciarlo entre los más pequeños es una magnífica idea.
Un dibujo es una expresión en sí mismo, lo cual significa que el pequeño plasma, sin saberlo, una buena cantidad de información sobre su personalidad y momento emocional, que a su vez ofrece valiosas pistas a los profesionales del mundo de la psicopedagogía.

Desde el ámbito psicológico se pueden detectar todas las potencias y carencias afectivas que el niño plasma en su dibujo. Como ejemplo, a través de un dibujo podemos saber cuál es su figura familiar prioritaria o el desarrollo y punto de madurez del pequeño.
Por otra parte, los colores que utiliza en su creación aportan también mucha información, especialmente en referencia a los rasgos predominantes en su personalidad: nivel de empatía, autoestima, seguridad en sí mismo, etc.
Además del análisis profesional del dibujo del niño, es muy interesante invitarles a que oralmente expliquen los sentimientos y sensaciones que les han llevado a realizar sus creaciones. Sin duda es un plus de información que resulta de gran utilidad al psicopedagogo.
Se trata de una valiosísima actividad educativa cuyos efectos y beneficios son amplios y variados.
El dibujo es una tarea divertida que el niño asocia al ámbito del ocio, pero dibujar encierra también un aspecto muy importante: su valor terapéutico.
El pequeño conecta con su mundo interior y es capaz de crear su propia historia y de reconstruirla sobre el papel. Allí hace desembocar sus miedos, recrea a su manera sucesos negativos que ha podido sufrir en el día a día y los convierte en hechos más positivos, etc. De esta forma puede calmar su angustia o desviar el foco de atención a otros pensamientos más reconfortantes.

Por supuesto, y siempre me ha parecido una bonita idea.
Quiero destacar lo acertado que me parece preservar y fomentar la tradición de escribir tarjetas de felicitación en época navideña, una costumbre que la sociedad en general debería conservar, ya que últimamente la tecnología ha sustituido la misiva navideña por impersonales mensajes estándar, en ocasiones carentes de emoción.
Sin duda nos encontramos ante una estupenda iniciativa que los organizadores del concurso han hecho crecer y han sabido mantener a lo largo de 25 años.
¡Mi más sincera enhorabuena!